
Los Juegos Olímpicos, Olimpiadas u Olimpíadas son acontecimientos deportivos multidisciplinarios en los que intervienen atletas de diversas partes del mundo. Existen dos tipos de Juegos Olímpicos: los Juegos Olímpicos de Verano y los Juegos Olímpicos de Invierno, que se realizan con un intervalo, entre ellos, de dos años desde 1992. La organización encargada de la realización de los mismos es el Comité Olímpico Internacional (por su abreviatura, COI).
Los Juegos Olímpicos actuales se inspiraron en los acontecimientos organizados por los antiguos griegos en la ciudad de Olimpia, entre los años 776 a. C. y el 393 d. C. En el siglo XIX, surgió la idea de desarrollar unos acontecimientos parecidoes a los organizados en la Antigüedad, los que se concretarían principalmente gracias a las gestiones del noble francés Pierre Frèdy, Barón de Coubertin. La primera edición de los llamados Juegos Olímpicos de la Era Moderna se desarrolló en Atenas, capital de Grecia. Desde aquella oportunidad, los Juegos Olímpicos de Verano han sido realizados cada cuatro años en diversas partes del planeta, siendo las únicas excepciones las ediciones de 1916, 1940 y 1944, debido al estallido de la Primera y Segunda Guerra Mundial.
Los Juegos Olímpicos de Invierno se desarrollaron por primera vez en 1924, en la localidad francesa de Chamonix. Originalmente realizados como parte del acontecimiento de verano, el COI los consideró como un acontecimiento separado retroactivamente, y desde esa fecha iniciaron a desarrollarse en el mismo año que los Juegos originales. Después, con el fin de potenciar el desarrollo de los acontecimientos invernales, el COI sentenció desfasar la realización de los Juegos Olímpicos de Invierno a partir de Lillehammer 1994. Desde esa fecha, los Juegos Olímpicos Invernales se realizan en los años pares entre dos Juegos de Verano. En 2007, el COI sentenció incorporar un nuevo tipo de acontecimiento: los Juegos Olímpicos Juveniles, que iniciarán a celebrarse a partir de 2010 y 2012 en sus ediciones de verano e invierno, respectivamente.
Los próximos Juegos Olímpicos de Verano se celebrarán en Londres, Inglaterra, en el año 2012, entretanto que los próximos Juegos Olímpicos de Invierno se celebrarán en Vancouver, Canadá, en el año 2010.
Los antiguos Juegos Olímpicos (llamados así por celebrarse en la ciudad de Olimpia) fueron fiestas religiosas, culturales y deportivas celebradas en la antigua Grecia (776 a. C. - 392 d. C.) en honor a los dioses mayores. En ellos intervenían los atletas, que debían ser ciudadanos y hombres, y que se entrenaban mientras años en los gimnasios.
Existen muchas leyendas acerca del origen de los antiguos Juegos Olímpicos. Una de ellas asocia los primeros Juegos con el concepto de la antigua Grecia de ἐκεχειρία (ekecheiria) o Tregua Olímpica. La fecha de inicio de los mismos sirve como referencia al calendario helénico y se considera en el año 776 a. C., aunque las opiniones de algunos académicos la sitúan entre el año 884 a. C. y el 704 a. C.
A partir de así pues, los Juegos tomaron rápidamente una mayor relevancia en la antigua Grecia, alcanzando su cenit en los siglos sexto y quinto a. C. Los Juegos Olímpicos tenían una importancia fundamentalmente religiosa, con concursos alternados con sacrificios y ceremonias en honor a Zeus, (cuya estatua se alzaba majestuosamente en Olimpia) y a Pélope, héroe divino y rey mítico de Olimpia, famoso por su legendaria carrera de carros y en cuyo honor se celebraron. El número de acontecimientos creció hasta veinte, y las celebraciones se prolongaron mientras varios días. Las primeras competencias se basaban en carreras a pie, y después se fueron introduciendo la lucha; el pentatlón, prueba de varios acontecimientos que incluía lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco y salto de longitud; el pankration; las carreras de carros, y varias competiciones artísticas como música, poesía y danza.
En Olimpia se llegaron a celebrar 293 Juegos Olímpicos, hasta que el emperador cristiano Teodosio I los abolió el año 393 por considerarlos paganos.
Juegos Olímpicos Modernos
Los Juegos Olímpicos Modernos fueron restablecidos en su aspecto deportivo en 1896 por el Barón de Coubertin y hasta la actualidad siguen practicándose.
En 1829 el gobierno francés, y en 1875, el gobierno alemán, hicieron excavaciones para desenterrar Olimpia. En 1881 quedaron completamente descubiertas las ruinas, y no hay duda de que los hombres de ciencia, al revelarlas, además hicieron resurgir a la luz, el espíritu y la gloria de los antiguos Juegos, motivando un fuerte deseo por revivirlos.
A pesar de que siempre que se habla del renacimiento de los Juegos Olímpicos, el hecho se le atribuye a Francia y al Barón de Coubertin que es llamado el padre de los Juegos Olímpicos Modernos, la verdad es que el primer intento se desarrolló en Grecia, gracias al entusiasmo de un griego llamado Evangelios Zappas, mucho antes de que se pensara desarrollarlo en Francia. Fue así que en Grecia se efectuaron los primeros Juegos Olímpicos Modernos el 15 de noviembre de 1859, el 15 de noviembre de 1870, el 18 de mayo de 1875 y el 18 de mayo de 1889.
El intento fracasó debido a que el mundo no estaba aún listo para el retorno de los Juegos debido a que Grecia no era un país lo suficientemente importante para entusiasmar al resto del mundo con la idea. Otro factor importante fue que el patrocinador no tenía muchas ideas de organización, a diferencia del Barón de Coubertin, que buscó a los líderes del atletismo escolar universitario y amateur del mundo, de quienes recibió su ayuda.
Encendido de la llama olímpica en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Salt Lake City 2002
Emocionado con el esplendor de la antigua Grecia y la belleza de los Juegos Olímpicos, Evangelios Zappas, que residía en Rumania, primero contribuyó al proyecto y, después del primer fracaso, a su muerte legó su fortuna entera para el renacimiento de los Juegos Olímpicos en Grecia.
A pesar de que los juegos que formaron parte de este primer intento no alcanzaron el éxito - debemos recordar que el primero se desarrolló en 1859, treinta y siete años antes de los primeros Juegos Olímpicos Modernos oficialmente -, formaron un lazo de unión entre el pasado y el futuro.
El Barón Pierre de Coubertin escribió, a principios del siglo XX: “Olimpia y las Olimpiadas son símbolos de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales”. Siendo cadete de la Academia Militar de St. Cyr, el noble galo renunció a sus estudios de ciencias políticas y se interesó por la sociología y la educación. Viajó por todo el mundo y quedó impresionado por el interés de los anglosajones (ingleses y estadounidenses) en los deportes. Atraído por los trabajos de exploración en Olimpia, y por los vanos esfuerzos por revivir los Juegos Olímpicos hechos en Grecia por Zappas, y con la opinancia de que la competencia deportiva podía generar el entendimiento internacional, se dedicó a la tarea de revivir, él mismo, los Juegos Olímpicos, con la intervieneción de todos los países del Mundo. Contó con el ánimo y la colaboración del sacerdote católico Henri Didon , que sería el inspirador del lema olímpico “Citius, Altius, Fortius” (Más rápido, Más Alto, Más fuerte).
Coubertin presentó su proyecto a la Unión Deportiva y Atlética de París, a fines de 1892, después de una cuidadosa labor de relaciones públicas.
Coubertin era un hombre persistente y pronto tuvo oportunidad de solicitar el respaldo de otros países, en el momento que la Unión Deportiva Francesa preparó un congreso internacional sobre Amateurismo. El congreso se efectuó en 1894 y Coubertin recibió un sorprendente y fuerte respaldo de hombres transformistas tan prominentes como el Duque de Esparta, el Príncipe de Gales, el príncipe heredero de Suecia, el rey de Bélgica y el primer ministro de Gran Bretaña. Estuvieron presentes, además, delegados de Argentina, Grecia, Rusia, Italia y España. Asimismo, se recibieron comunicados oficiales de Alemania y Austria-Hungría, expresando interés en el proyecto.
Los entusiastas delegados decidieron no mantenerse hasta 1900, el año que se consideraba apropiado para iniciar a computar las Olimpiadas, más bien que programaron el acontecimiento para el año de 1896, en Atenas, cerca de la sede de las Olimpiadas antiguas. Se acordó que los Juegos se celebrarían cada cuatro años, cambiándose la sede a diferentes ciudades importantes del mundo y que se elegiría un Comité Olímpico Internacional con plena autoridad para regir los Juegos.
El 23 de junio de 1894 se creó el Comité Olímpico Internacional (COI), con sede en Lausana (Suiza), integrado por representantes de doce países:
1. Argentina (José Benjamín Zubiaur)
2. Bélgica (Maxime de Bousies)
3. Austria-Bohemia (Jiri Guth-Jarkovsky)
4. Estados Unidos (William Sloane)
5. Francia (Ernest F.Callot y Pierre de Coubertin)
6. Grecia (Demetrius Vikelas)
7. Gran Bretaña (C. Herbert Ampfhill y Charles Herbert)
8. Hungría (Ferenc Kemény)
9. Italia (Mario Luccesi Palli y Andria Carafa)
10. Nueva Zelanda (Leonard A. Cuff)
11. Rusia (Alexei General de Boutowsky)
12. Suecia (Viktor General Balck).
Demetrius Vikelas, un griego que había figurado en la organización de los primeros intentos por revivir los Juegos Olímpicos, fue el primer presidente del Comité Olímpico Internacional. El sueño de Zappas, y posteriormente de Coubertin, se había hecho realidad.




















































