
Entretanto en Argentina se debate sobre por qué la Federación de Tenis ha escogido Mar de Plata y no Córdoba como sede de la final de la Copa Davis, los jugadores españoles se organizan para vivir un fuerte ambiente en contra desde las gradas. Rafael Nadal, primera raqueta ATP, tuvo que escuchar, hace casi dos meses, como Juan Martin Del Potro decía, en un momento de euforia: “A Nadal le vamos a sacar los calzones del orto”.
El tenista argentino habló posteriormente con el manacorí para aclarar la frase. “Con él no tengo ningún conflicto. Hemos hablado en privado y lo que comentó no era más que una broma”, reflexiona el balear, baja en la confrontación por su inflamación en el tendón cuadricipital de la rodilla derecha. “Rafa es amigo mío, todo un número uno dentro y fuera de la cancha, y comprendió mi explicación. Está claro que me equivoqué en lo que dije”, matizó Del Potro para que la cosa no pasara a mayores.
La cordialidad entre la Armada española y la argentina parece difícil que se viva esta semana en las gradas del Islas Malvinas de Mar del Plata. La afición local quiere la primera Copa Davis de la historia, tras dos intentos fallidos, y amenazan con pronunciarse entre saques y puntos. El último en sufrir las iras del público bonaerense fue el ruso Igor Andreev, que en la semifinal con Del Potro —en la que estaba de juez árbitro el español Enrique Molina— no paró de recibir insultos, que comprendía por su pasado en la escuela de Francisco Altur en Valencia. SEGUIR LEYENDO ….






















































